La importancia del cultivo de plantas de boniato

La importancia del cultivo de plantas de boniato

Es un clásico del invierno el dar un paseo por el centro, muy adentro de un abrigo, caminando con paso firme y con el aliento siempre a un paso de ventaja. Cuando caminamos bajo las luces de navidad, nos asalta un olor característico. Un humo que sale de una gran estufa te da la ilusión de una hoguera a la que arrímate. La fuente de calor contiene también un olor dulzón y naranja que hace que se te haga la boca agua, de sabor y de algo caliente. Entonces, envuelto en un papel de aluminio, ves salir a ese blandito ser con la forma de un balón de rugbi extremadamente alargado. Lo pruebas e inmediatamente el brasero de tu abuela te viene a la cabeza. No es otra cosa que un boniato, un boniato asado. Las infancias enteras oscilan alrededor de ese tubérculo.

Muchos de los más bonitos instantes que hemos tenido con la comida invernal giran alrededor del boniato y de estos puestos callejeros que solo salen en esta época. ¿Qué sería de nosotros sin estos puestos callejeros de boniatos, castañas y patatas asadas que hacen de las calles llenas de coches un lugar más transitable y ameno? Sin embargo, alguien tiene que cultivar la planta de boniato y es aquí donde venimos a hablar de las claves principales del cuidado de este alimento entrañable y lleno de tradición. La resistencia del boniato es conocida por los agricultores que saben que con este se asegurarán de que no tengan una mala cosecha sea cual sea el capricho de los climas. Los intereses de cada cual se borran en este hermoso proyecto común que es hacer que las abuelas te lleven de paseo y te den un regalo que hará que se te llene la fantasía cuando seas mayor, de algo sobre lo cual no puedes permitir que se pierda.